Historia

Históricamente la villa de Alpuente ha desempeñado un importante papel, lo que se muestra patente en el abundante legado histórico existente en el municipio. Existen abundantes muestras de poblamiento antiguo de este territorio, de la Edad de Bronce, de época Ibérica ( por ejemplo en Los Castillejos, zona cercana a la aldea de Cuevarruz) o de la Romanización; pero fue en época musulmana cuando Alpuente adquirió una gran relevancia.Alpuente constituía un área de gran valor estratégico puesto que por el norte del término discurría el Camino Real de Valencia a Aragón y a Castilla y León y al sur confluían diversas rutas secundarias entre tierras vecinas.

En relación con estos itinerarios y con el valor del territorio lo más decisivo fue la existencia de un punto con notable aptitud defensiva para levantar un castillo prácticamente inexpugnable y desde donde visualmente se divisa una extensa área como es Alpuente. En época musulmana el castillo de Alpuente presidía la villa amurallada existente junto a él y controlaba una extensa área con el apoyo del Castillo del Poyo, fortaleza que dominaba el Camino Real de Aragón. Como consecuencia de todo ello y muestra de su importancia durante la crisis del Estado que se produjo en el siglo XI Alpuente fue capital de un reino taifa que al parecer se extendía por toda La Serranía y el Rincón de Ademuz. Esta Taifa surgió al desmembrarse el Califato cordobés. En este periodo Alpuente floreció económica y culturalmente, llegando a tener vida propia y eso le permitió acuñar su propia moneda.

Tras la conquista cristiana Jaime I (1236) se reservó para el patrimonio real el altiplano de la Serranía Alta, valioso territorio de importancia estratégica acrecentada por ser la frontera con Aragón y Castilla. La villa real de Alpuente centralizaba el Término General de Alpuente, con una extensión territorial de 365 kilómetros cuadrados. La conflictividad con el reino de Castilla se manifiestó en continuas agresiones por ambas partes y dio lugar al mantenimiento y consolidación de los dos castillos: Alpuente y El Poyo, que desempeñaron un importante papel a lo largo del periodo. Alpuente fue villa real con voto en cortes, una activa población que llegó a acoger en varias ocasiones a las Cortes Valencianas.

Posteriormente su carácter periférico respecto a las áreas más dinámicas y la disminución del carácter estratégico de la frontera, la relegaron a un segundo plano en relación con nuevas poblaciones de mayor auge demográfico y económico. Pese a ello coyunturalmente volvió a adquirir protagonismo durante las Guerras Carlistas del siglo XIX cuando los carlistas asentaron aquí el reducto central de las comarcas centrales valencianas y en las dos ocasiones convirtieron al municipio en punto final de resistencia que culminó con la destrucción en la primera y en la tercera de dichas guerras de los castillos de Alpuente y El Poyo. Con posterioridad, como área periférica y de economía agraria poco competitiva se produjo una crisis que se ha manifestado con intensidad durante el siglo XX y una de cuyas consecuencias, la más evidente, ha sido la despoblación del municipio.

Fruto de su pasado histórico es la existencia de un extenso patrimonio cultural de gran valor y diversidad en lo que constituye un bien de todos los alpontinos y un recurso municipal.